#TBT ¿Cuál es la chuchería más mítica de tu infancia?
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chuchería

#TBT ¿Cuál es la chuchería más mítica de tu infancia?

Confesiones: nos sigue gustando comer alguna chuchería de vez en cuando. Una golosina ocasional sigue siendo un auténtico placer que endulza la vida. 

¿Qué hace memorable a uno de estos dulces? Nosotros creemos que es una combinación de factores: su sabor es importante, por supuesto. Pero también lo es su nombre comercial, el envoltorio, su originalidad y hasta la manera en la que nos lo vendían, casi siempre en TV. La unión de todos estos detalles es lo que consigue que recordemos con cariño algunas chuches  y olvidemos otras. 

Por todo esto, hoy hemos decidido escoger estas 10 como las más representativas de las últimas décadas. Y además, nos mojamos a la hora de recordar cual es más la chuche más pop de la historia. ¿Estáis de acuerdo con nosotros?


Peta Zetas

Maravillosa chuchería convertida en todo un mito gracias al dichoso ruidito que hace cuando los pones sobre tu lengua. Tiene canciones dedicas, youtubes con experimentos, y continúa triunfando entre las generaciones más jóvenes.

A favor: su colorido envoltorio POP. La sensación única de los caramelos estallando en tu boca. 

En contra: no se nos ocurre nada. Hasta nos hace gracia su anuncio makinero.

fresquito

Fresquito

Uno de los clásicos de Fiesta: un dedo que se moja en un polvo blanco (sin bromas), en un ritual divertido.

A favor: la psicodelia del envoltorio. Ni Syd Barret, oiga.

En contra: aunque parezca lo contrario, estaba malísimo disuelto en agua.

Escalogrio

Escalofríos

Para “connoisseurs”. No se anunciaban en TV ni organizaban concursos, pero su sabor efervescente lo convertían en uno de nuestros favoritos.

A favor: su nombre y su monstruo-mascota.

En contra: no los vendían en paquetitos.

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Chimos

“Un agujero rodeado de caramelo”, decía el anuncio. Ricos, con cantidad y variedad por paquete: están, por tanto, entre nuestros favoritos. 

A favor: cinco sabores diferentes en cada paquete. Podías compartirlos.

En contra: vender lo del agujero como ventaja es tener mucho morro.

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Caramelos Vampiro y Frankenstein

Los más baratos y de los más ricos. Y además, teñían tu lengua de rojo y verde, lo que los hacían aún más divertidos.

A favor: Valían una peseta. Y, no lo olvidemos, los monstruos siempre molan.

En contra: lo de la lengua podía ser algo embarazoso en algunas ocasiones.

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Collar de caramelos

Ideal para los que les gustaba estar a la moda: una gomita llena de caramelitos de diferentes sabores. Incluso había una variedad más similar un reloj, que nos volvía locos. 

A favor: muy chics. Eran a la vez juguete y chuchería.

En contra: te podías morder el brazo sin querer.

Boomer

Los chicles favoritos del país durante muchos años. Experimentaron mucho con diferentes sabores y variedades. Quizá por ello acabaron por desaparecer.

A favor: su superhéroe mascota, sin dudad algo muy pop. Que Marvel tome nota. 

En contra: ¿chicles de natillas o de chocolate? ¿En serio?

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Chupa Chups Kojack

Kojack era un detective de la tele que disfrutaba de los chupa chups, triunfando allá por 1975.  Fiesta licenció la marca y no ha mirado atrás nunca.

A favor: riquísimo y tradicional como las sevillanas o el jamón serrano.

En contra: nunca han repuesto la serie. ¿Os imagináis que aún hubiera chicles de Médico de Familia?

Push-Pop

El Push-pop llegó arrasanco, con una fuerte campaña televisiva… y en unos años ya no se podía encontrar en las tiendas. La propuesta no cuajó, pero es muy recordada.

A favor: originalidad. Empujar el caramelo con el dedito fue una de las actividades favoritas de los niños de los 90.

En contra: era caro para lo que ofrecía.

Palotes

Una barrita de caramelos blanditos de diferentes sabores, anunciada un Bugs Bunny falso del “Todo a 1 euro”. 

A favor: estaba bueno. Revivió con aquel anuncio de “¡un palo!”.

En contra: hoy día, el nombre tiene otras connotaciones.

¿Estáis de acuerdo con nosotros? Hacednos saber vuestra opinión en Stage by Sony o en nuestras redes sociales. 

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